Poemas fríos; breve selección de poesía de invierno
Jaime Gil de Biedma
Del año malo
Diciembre es esta imagen
de la lluvia cayendo con rumor de tren,
con un olor difuso a carbonilla y campo.
Diciembre es un jardín, es una plaza
hundida en la ciudad,
al final de una noche,
y la visión en fuga de unos soportales.
Y los ojos inmensos
—tizones agrandados—
en la cara morena de una cría
temblando igual que un gorrión mojado.
En la mano sostiene unos zapatos rojos,
elegantes, flamantes como un pájaro exótico.
El cielo es negro y gris
y rosa en sus extremos,
la luz de las farolas un resto amarillento.
Bajo un golpe de lluvia, llorando, yo atravieso,
innoble como un trapo, mojado hasta los cuernos
Dorin Popa
La poesía, en diciembre
mucho más agobiante está el mundo en diciembre
el suicidio se pasea por la calle
mucho, mucho más agresivo…
si logro salir de este invierno también
y de esta enfermedad
y de esta muerte,
el próximo verano bien lo sé
que voy a añorar
el mes de diciembre
Rosario Castellanos
Resplandor del ser
Para la adoración no traje oro.
(Aquí muestro mis manos despojadas)
Para la adoración no traje mirra.
(¿Quién cargaría tanta ciencia amarga?)
Para la adoración traje un grano de incienso:
mi corazón ardiendo en alabanzas
Gerardo Diego
¿Quién ha entrado en el portal de Belén?
¿Quién ha entrado en el portal,
en el portal de Belén?
¿Quién ha entrado por la puerta?
¿quién ha entrado, quién?
La noche, el frío, la escarcha
y la espada de una estrella.
Un varón -vara florida-
y una doncella.
¿Quién ha entrado en el portal
por el techo abierto y roto?
¿Quién ha entrado que así suena
celeste alboroto?
Una escala de oro y música,
sostenidos y bemoles
y ángeles con panderetas
dorremifasoles.
¿Quién ha entrado en el portal,
en el portal de Belén,
no por la puerta y el techo
ni el aire del aire, quién?
Flor sobre impacto capullo,
rocío sobre la flor
Antonio Colinas
Invierno tardío
No es increíble cuanto ven mis ojos:
nieva sobre el almendro florido,
nieva sobre la nieve.
Este invierno mi ánimo
es como una primavera temprana,
es como un almendro florido
bajo la nieve.
Hay demasiado frío
esta tarde en el mundo.
Pero abro la puerta a mi perro
y con él entra en casa calor,
entra la humanidad.
Juan Ramón Jiménez
Jesús, el dulce, viene…
Jesús, el dulce, viene…
Las noches huelen a romero…
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!
Palacios, catedrales,
tienden la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría…
Mas la celeste melodía
suena fuera…
Celeste primavera
que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma…
¡Señor del cielo, nace
esta vez en mi alma!
James Wright
Al haber perdido a mis hijos, enfrento el quebranto de la luna: Navidad 1960
Después de la oscuridad
en la frontera de Dakota del Sur
la luna está cazando, por todos lados,
lleva fuego,
y camina por los pasillos
de un diamante.
Detrás de un árbol
se enciende sobre las ruinas
de una ciudad blanca
hielo, hielo.
¿A dónde se han ido?
¿Quién vivió ahí
envuelto bajo alas
y rostros oscuros?
Me enferma
todo eso, y continúo
viviendo solo, solo,
más allá de los graneros carbonizados, de las tumbas ocultas
de los indios chippewas y los noruegos.
Este frío invierno
la luna derrama el fuego inhumano
de joyas
en mis manos.
Riquezas muertas, manos muertas, la luna
se oscurece,
y estoy perdido en las hermosas ruinas blancas
de América.
John Lennon
Feliz Navidad (La guerra terminó)
Esta es Navidad
¿y qué has hecho?
Otro año que acaba
y uno nuevo por iniciar
Entonces es Navidad
espero que te diviertas
el cercano y el querido
el viejo y el joven
Una muy feliz Navidad
y un año nuevo alegre
Esperemos que sea bueno
sin nada de miedo
Es Navidad
para los débiles y los fuertes
para los ricos y los pobres
El mundo está tan equivocado
una Navidad alegre
para los negros y los blancos
los amarillos y los rojos
Detengamos toda pelea
Sin más temor
la guerra terminó
Si tú quieres
la guerra termina
ahora. . .
Adam Zagajewski
Algunos poemas de diciembre, “Viento de diciembre”
El viento de diciembre mata la esperanza,
pero no permitas que le robe
la neblina azúl al océano
ni la tibieza de una mañana de verano.
Alguien cree que islas
invisibles de luz aún existen
sobre manchas de sol
en un piso de parquet.
El sueño deambula en harapos
Le ruega a las almas
mientras el recuerdo, como Mary Stuart,
se desvanece en la celda de una prisión.
Jorge Teillier
Poema de invierno
El invierno trae caballos blancos que resbalan en la helada.
Han encendido fuego para defender los huertos
de la bruja blanca de la helada.
Entre la blanca humareda se agita el cuidador.
El perro entumecido amenaza desde su caseta al témpano
flotante de la luna.
Esta noche al niño se le perdonará que duerma tarde.
En la casa los padres están de fiesta.
Pero él abre las ventanas
para ver a los enmascarados jinetes
que lo esperan en el bosque
y sabe que su destino
será amar el olor humilde de los senderos nocturnos.
El invierno trae aguardiente para el maquinista y el fogonero.
Una estrella perdida tambalea como baliza.
Cantos de soldados ebrios
que vuelven tarde a sus cuarteles.
En la casa ha empezado la fiesta.
Pero el niño sabe que la fiesta está en otra parte,
y mira por la ventana buscando a los desconocidos
que pasará toda la vida tratando de encontrar.
Cierta luz inclinada
Hay cierta luz inclinada
en las tardes de invierno,
que oprime como el peso
de los sonidos de una catedral.
Nos hace una celeste herida
No encontramos la cicatriz:
sólo una diferencia interna
donde se encuentran los sentidos.
Nadie puede enseñarle algo,
porque es el sello, la desesperanza:
una aflicción de realeza
que nos envía el aire.
Cuando viene, el paisaje escucha;
las sombras detienen la respiración;
cuando se aleja, es como la distancia
en la mirada de la muerte.
Robert Pinsky
El blues de diciembre
En mal tiempo, nada traiciona lo externo, los crueles hallazgos,
los estudios y registros hospitalarios. Se oyen cánticos navideños.
Sentado erguido en el sistema de tránsito, como mujeres que parecen viudas
Esperan, las manos cruzadas sobre los regazos, tan monumentales como el pan.
En el estacionamiento del centro comercial, las luces acopladas sobre diseños fríos
Se elevan y agitan, condensando el vapor azul
Sobre las estrellas; entre las filas de los autos las personas con abrigos caminan
Llevando paquetes en los brazos o tomando a los niños de la mano
A lo largo de la autopista, donde la ciudad se engruesa por el camino
con tiendas abiertas hasta muy noche y cantores frente a las iglesias
Hasta en los bares el estilo ejecutivo del rostro se aleja.
Atrae el nostálgico declive de los cánticos. En cama
que tan abajo y qué tan quietas se acuestan las personas, algunas despiertas, sostienen los cánticos
conscientes de rescatar la bahía, Oh pequeño pueblito,
se cobijan impacientes.
May Sarton
Luna de diciembre
Antes de ir a la cama
después de una tormenta de nieve
miro el valle
que resplandece ahí bajo la luz de luna
Tan quieto, inmaculado y blanco
El silencio de la nieve llena mi cabeza
al alejarme de la ventana
Horas más tarde
cerca del amanecer
cuando miro de nuevo
todo el panorama ha cambiado
La perfecta superficie no está
Marcada y rayada
por el paso de las criaturas salvajes
mientras la luna se elevó y lució
¿por qué no ladró mi perro?
¿por qué no escuché nada
ahí sobre el suelo sujeto por la nieve
en la caótica oscuridad?
Cuánto llega, cuánto se aleja
mientras brilla la luna de diciembre,
Qué mundos de juego, jamás lo sabremos
duermen bajo la helada noche blanca
después de que cae la nieve
Ingeborg Bachmann
En las plazas de la ciudad durante la Navidad
En las plazas de la ciudad durante la Navidad
grité, exclamé, que la policía
se había puesto roja y los ojos de la carpa
habían dejado de observer
Noche de paz, noche
santa, cuando el listón se desprende y vuela del árbol
y se queda colgando donde sea,
cuando de las mesas vuelan las migajas,
cuando los regalos comienzan a temblar
porque la falta de amor camina por el mundo,
porque te gruñe, te ladra desde la nieve
y los moños de plata se desgarran y el escarcha decorativa se resquebraja en su plateado,
y la plata y el oro, y la palabra dorada
te llega y te asfixia
porque has sido vendido y traicionado,
y porque eso no te es suficiente
uno se redime una vez muerto
Ted Kooser
El fin del año
Hoy las estaciones cierran sus archivos
en cada uno de nosotros; los cajones pesados
llenos de certificados que se vuelven a enrollar
hacia los troncos de árbol, unos cuantos papeles viejos
en rebaño se alejan. Alguien a quien amamos se nos
ha resbaló de nuestro pensamiento,
y ha causado una pequeña salpicadura luminosa,
como bicicleta empujada por la brisa.
Fuera de eso, no ha pasado mucho;
nos enamoramos de nuevo, y encontramos
esa única pluma roja en el viento.
Laura Lush
El primer día del invierno
El primer día del invierno
la tierra despierta ante su propia caricia helada
La nieve no tiene más opción
que caer, un repentino dejar ir
sobre los arbustos gnomos, y los árboles vacíos.
La nieve le regresa la belleza a lo desgastado y mal nutrido,
cae sobre el deseo de muerte de la naturaleza y
de manera deliberada el invierno insiste en nada menos
que una atención.
En espera toda su vida, la nieve dice, déjame cubrirte.
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